La mayoría de las entrevistas a directivos fracasan antes de que se encienda la cámara. No por falta de contenido, sino por falta de preparación real: preguntas mal calibradas, un directivo que repite el discurso corporativo de memoria, un plató que impone en lugar de acompañar. En Barcelona, donde conviven multinacionales del 22@, empresas familiares centenarias y firmas de moda o farma con proyección internacional, esa preparación cambia según el perfil del directivo, pero el método de fondo es el mismo.
El problema real no es la cámara, es el guion mental
Un directivo que lleva años dando la misma charla interna a inversores o empleados tiende a repetir frases hechas frente a la cámara: "nuestro compromiso con la excelencia", "ponemos al cliente en el centro". Son frases correctas y completamente inútiles en vídeo, porque no dicen nada que un espectador recuerde. El primer trabajo de preparación no es de dicción ni de vestuario: es identificar qué tiene ese directivo que decir que nadie más en la empresa puede decir con la misma autoridad.
Esto se resuelve antes del rodaje, en una conversación previa de treinta o cuarenta minutos donde se detectan las dos o tres ideas que realmente sostienen el mensaje. Todo lo demás se descarta, aunque figure en el dossier de comunicación.
Construir el guion de preguntas, no el guion de respuestas
Un error habitual es entregar las preguntas por escrito con demasiada antelación: el directivo las memoriza, las convierte en discurso y pierde naturalidad. El método más eficaz es distinto:
- Compartir los temas, no las preguntas literales, unos días antes.
- Formular las preguntas el día del rodaje de forma conversacional, casi como si no hubiera cámara delante.
- Reformular una misma pregunta de dos o tres maneras si la primera respuesta suena ensayada.
- Dejar espacio para el silencio: la mejor frase suele llegar después de la respuesta "oficial".
En empresas del sector industrial o familiar, muy presentes en el área metropolitana de Barcelona, esto es especialmente útil: el directivo suele tener anécdotas concretas de decisiones difíciles, pero rara vez las cuenta si la pregunta suena a entrevista de prensa.
Media training exprés: lo esencial en veinte minutos
No se trata de convertir al directivo en presentador. Se trata de eliminar los tres o cuatro tics que rompen la credibilidad en pantalla:
Mirada
Mirar al entrevistador, no al objetivo, salvo indicación expresa. Mirar fijamente a la cámara transmite artificialidad; mirar a una persona real transmite conversación.
Ritmo
Frases cortas. Un directivo acostumbrado a presentaciones de resultados tiende a construir frases largas con subordinadas; en vídeo, cada idea debe caber en una sola frase clara.
Postura
Sentarse con el peso ligeramente hacia adelante transmite implicación. Cruzar los brazos o recostarse hacia atrás, aunque sea un gesto de comodidad personal, se lee como distancia.
Estos ajustes se practican en los minutos previos al rodaje, con cámara ya montada, para que el directivo se acostumbre al entorno antes de que empiece a grabarse la toma buena.
El plató importa: crear confianza antes que estética
En una sede corporativa de la zona del 22@ o en una nave industrial del Vallès, el instinto suele ser buscar el rincón más fotogénico. Pero un directivo habla mejor en un espacio donde se siente cómodo, no necesariamente donde la luz es más bonita. Parte del trabajo de preparación consiste en elegir el lugar junto al propio directivo, explicándole qué verá el equipo, cuánta gente habrá en sala y cuánto durará la sesión. La incertidumbre es la principal causa de rigidez frente a cámara, más que la cámara en sí.
Un equipo reducido, sin monitores gigantes ni movimientos constantes durante la toma, ayuda a mantener esa sensación de conversación privada incluso con luces y micrófonos alrededor.
Adaptar el enfoque según el sector
La preparación no es idéntica para todos los perfiles:
- Tecnológicas del 22@: el reto es evitar la jerga; se pide al directivo que explique su producto como si hablara con un familiar, no con un inversor.
- Empresas familiares o industriales: suele haber material narrativo rico en la trayectoria; el trabajo es rescatar decisiones concretas, no repetir el año de fundación.
- Farma y ciencias de la vida: la precisión es innegociable, así que se preparan formulaciones validadas de antemano para frases sensibles, sin perder naturalidad en el resto.
- Moda y retail: el directivo suele sentirse más cómodo hablando de producto que de sí mismo; se usa esa comodidad como puerta de entrada hacia el mensaje de marca.
Del material bruto a la entrevista final
Una buena preparación re