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Buenos Aires

Entrevista a CEO en Buenos Aires: la técnica invisible

Studio FLF · 2026-08-09

Una entrevista a un directivo puede tener el mejor guion de preguntas y aun así fallar. La razón casi nunca está en lo que se dice, sino en cómo se filma: el ángulo de cámara, el lugar elegido en la oficina, la calidad de la luz o el tratamiento del sonido ambiente. En Buenos Aires, donde las sedes corporativas van del vidrio de Catalinas al ladrillo reciclado de Puerto Madero, esa decisión técnica define si el mensaje del CEO se percibe como autoridad genuina o como un video corporativo más.

Por qué la técnica pesa tanto como el contenido

Cuando un directivo habla frente a cámara, el espectador procesa dos capas al mismo tiempo: lo que escucha y lo que ve. Si la iluminación es plana, si el fondo compite con el rostro o si el sonido tiene reverberación de sala de reuniones vacía, el cerebro registra "esto no es profesional" antes de terminar la primera frase. En Studio FLF partimos de una premisa simple: la dirección técnica no decora el contenido, lo hace creíble o lo arruina.

Esto es especialmente relevante en un mercado como el porteño, donde las empresas conviven con ciclos económicos exigentes y una audiencia acostumbrada a comunicación corporativa de alto nivel, tanto local como internacional. Un video de entrevista mal ejecutado técnicamente no solo desluce a la empresa: puede transmitir precisamente lo contrario de lo que se buscaba comunicar sobre su solidez.

La preparación antes de encender las cámaras

Ningún resultado técnico compensa una preparación pobre. Antes de la jornada de rodaje, el trabajo incluye:

Multicámara, mirada y encuadre: la técnica que no se nota

Una entrevista ejecutiva bien resuelta suele grabarse con dos o tres cámaras simultáneas. Esto no es un lujo estético: permite cortar entre planos sin interrumpir el flujo del discurso, algo imposible con una sola cámara sin generar saltos incómodos en el montaje.

Igual de determinante es el eyeline, es decir, hacia dónde mira el entrevistado. Mirar directamente a la lente funciona para formatos de comunicación institucional directa, pero para la mayoría de las entrevistas corporativas se coloca al entrevistador justo al costado del objetivo, para que el directivo hable a una persona real y no a un vidrio. El resultado es una mirada relajada, sin la rigidez de quien recita frente a una cámara.

El encuadre también comunica jerarquía y cercanía: un plano medio con espacio de aire sobre la cabeza transmite formalidad, mientras que un plano más cerrado genera intimidad y confianza. La elección depende del objetivo del video, sea institucional, de inversión o de comunicación interna.

Elegir la sede correcta en Buenos Aires

El lugar donde se filma condiciona todo lo anterior. Algunas consideraciones habituales en proyectos porteños:

El sonido, de hecho, suele ser el punto más subestimado. Un ambiente visualmente perfecto puede arruinarse por el zumbido de un aire acondicionado o la reverberación de una sala de reuniones sin alfombra. Se resuelve con micrófono de solapa más un micrófono ambiente de respaldo, y en casos necesarios, con paneles acústicos temporales.

Del testimonio bruto al relato editado

Una hora de entrevista rara vez se traduce en una hora útil. El trabajo de montaje consiste en identificar los momentos donde el directivo habla con naturalidad, sin muletillas ni pausas forzadas, y en ordenar esas piezas para construir un relato coherente que respete el sentido original de sus palabras. Esto puede dar como resultado:

Este mismo criterio de dirección técnica aplica también cuando la entrevista es parte de un proyecto mayor de identidad de marca, como puede verse en el enfoque que utilizamos en proyectos de brand film, don